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miércoles, 18 de diciembre de 2013

"Aníbal en Hispania". Museo Arqueológico regional de la Comunidad de Madrid en Alcalá de Henares

Del 9 de julio de 2013 al 12 de enero de 2014



Pocos personajes históricos han despertado tanta fascinación como Aníbal lo que le ha permitido mantenerse en el imaginario colectivo, a pesar de su derrota. Todos podemos recordar al carismático caudillo a lomos de sus elefantes cruzando los Alpes para librar su encarnizada lucha contra el imperio romano.


La muestra, comisariada por el catedrático de arqueología Manuel Bendala Galán, desarrolla lo que sabemos del personaje y de su dinastía, los Barca, que se instalaron en la Península Ibérica en el siglo III a.C. Su presencia supuso para Hispania una verdadera revolución. Renovó la estructuras estatales existentes. Basaron su poder en la creación de grandes ciudades de una gran complejidad urbanística, en la autoridad de príncipes poderosos, émulos de los dioses mismos, en ejércitos organizados y con eficaces armas de guerra, en la explotación planificada de los recursos naturales, en una hábil diplomacia.


De una manera amena y didáctica la exposición trata de ofrecer respuestas claras y directas a quién era Aníbal, de dónde procedía, en qué radicaba su auctoritas excepcional, cómo fueron el poder cartaginés en Iberia, sus ciudades, ejércitos y las guerras libradas en Hispania, cómo terminó el personaje, qué fue de su memoria.

Link de la exposición

sábado, 14 de diciembre de 2013

Recreaciones infográficas romanas en "Itálica Romana"

lunes, 23 de septiembre de 2013

Las Galerías Romanas de Lisboa



Una de las más impresionantes atracciones de Lisboa, pero que a su vez se convierte en una de las menos conocidas y visitadas, son las Galerías Romanas, localizadas en las entrañas de la tierra, debajo del tradicional barrio de La Baixa Pombalina.El hecho de que sean tan poco conocidas, es que tan solo son abiertas al público tres días al año desde el año de 1986, por lo que el hecho de poder disfrutarlas es todo un privilegio. Cabe anotar que desde 1906 eran permitidas las visitas pero sólo a periodistas e investigadores.
Esta construcción data de la época de la ocupación romana en territorio ibérico entre los siglos I a.C. y I d.C. durante el mandato del emperador Augusto, y fueron descubiertas en la fase de reconstrucción de la ciudad después del devastador terremoto de 1755.

Lisboa debaixo de terra As Galerias Romanas da Rua da Prata

Se trata de una estructura correspondiente al piso inferior de un edificio público romano erigido cerca del área portuaria, compuesta de pasillos abovedados paralelos unos a otros de aproximadamente 3 metros de altura y entre 2 y 3 metros de ancho, sus paredes son planas y verticales, acompañadas de bóvedas y arcos en mampostería de piedra.
Son varias las teorías que los expertos han anunciado en cuanto a su uso, en principio se creyó que habían sido termas (baños públicos romanos) con fines terapéuticos, pero en los años 80 se confirmó que se trataba de galerías que los primeros cristianos convirtieron en catacumbas.

Hace tres siglos llegaron incluso a ser usadas como prosaicos frigoríficos en los que los frailes y las familias almacenaban los víveres. Con el paso del tiempo se llenaron de agua, y hasta el siglo pasado sirvieron de cisterna a los lisboetas, que la consumían y, además, le atribuían efectos medicinales, especialmente para las enfermedades de los ojos.

Fuentes: Canal Historia y http://bichotoblog.com/

lunes, 5 de agosto de 2013

Al Coliseo a pie



Roma no ama las revoluciones. Estos días la ciudad asiste con asombro y algo de rabia a la determinación del nuevo alcalde, Ignazio Marino, excirujano, quien tras tan solo dos meses en el Campidoglio cumple la más fuerte de sus promesas electorales: peatonalizar la vía de los Foros imperiales, la calle que separa los mercados de Trajano de los Foros de César, Augusto y Trajano. Abierta por voluntad de Benito Mussolini, fue escenario de desfiles militares durante la dictadura y luego zona de conquista de caravanas de motos y coches. Hasta el viernes. Desde ese día, el tráfico ha quedado restringido a todos los vehículos particulares en la zona que rodea la joya de la corona del área, el Coliseo. Solo pueden acceder taxis, autobuses públicos y —por supuesto— peatones y bicis. El Anfiteatro Flavio, que observa imperturbable las miserias y las alegrías de la vida romana, lo agradece. Y se prepara, por fin, al maquillaje pagado por el empresario Diego della Valle.
"Era una calle, la convertimos en el más bello paseo", canta el eslogan del Ayuntamiento. En realidad, más que una isla peatonal se trata de una limitación del tráfico. "Pero es el principio de un proceso más largo. Vamos a cerrar la calle entera antes de enero para retomar la excavación. Tras decenios de abandono, empezamos a dar un nuevo aspecto al punto más representativo de la ciudad", comenta entusiasta Rita Paris, directora de la Superintendencia arqueológica de Roma y consejera municipal en las filas de la izquierda que apoya al alcalde. "Los restos de la antigua civilización son nuestra memoria y riqueza. Tenemos la responsabilidad no de poseerlos, sino de valorarlos. Y el tráfico es el peor enemigo de los monumentos porque provoca vibraciones y oscurece sus paredes", analiza la arqueóloga.
La necesidad de combatir la contaminación es el argumento de Legambiente, asociación que lleva años trabajando para que este proyecto arranque. Sus miembros han analizado el tráfico alrededor del monumento: "Por la mañana pasan 3.400 vehículos a la hora. El 53% se trata de coches privados; el 31%, motos; el 10%, camionetas para el transporte de mercancías; el 4%, taxis, y el 2%, transporte público. Bicis y autobuses turísticos ni llegan al 1%", desgrana Lorenzo Parlati en la sede de la asociación. "Por eso recogimos firmas y depositamos una propuesta en el Ayuntamiento hace meses", recuerda Maurizio Gubbiotti, coordinador nacional. "Salvar el Coliseo del tráfico es una batalla de civilización: significa devolver dignidad a uno de los más grandes conjuntos arqueológicos del mundo". Por eso pidieron, y es la línea de la nueva alcaldía, que de forma gradual se amplíe la zona restringida y se dejen circular solo bicis y peatones. El sábado por la noche los romanos apoyaron la propuesta y 400.000 ciudadanos pasearon por los alrededores del Coliseo.
Quizás cuando el sueño prohibido de muchos alcaldes —que nunca se atrevieron a quitar a los romanos su dosis cotidiana de atasco a los pies de las arcadas de Travertino— se cumpla, el Anfiteatro ya esté restaurado. En breve se montarán los andamios en el lado septentrional, justo el que se asoma a los Foros. Tras dos años de trámites, puede arrancar la primera fase de la restauración financiada con 25 millones de euros del bolsillo del dueño de Tod's. El Tribunal administrativo de la región acaba de dar luz verde a las obras, rechazando los recursos de las empresas que perdieron el concurso. Así que en 900 días la ganadora Gherardi deberá limpiar, sanear y consolidar los primeros 10 arcos, de 50 metros de alto, y construir nuevas rejas que cierren la planta baja.
Mientras tanto, el área que quedará para pasear a los turistas tampoco será muy amplia en ese punto. Coinciden las vallas para la construcción de la tercera línea del metro, que desde el Este entra al centro de Roma. Las obras avanzan con la típica lentitud local desde 2007 y puede que en breve se suspendan otra vez, por falta de dinero. "Están en peligro 200 puestos de trabajo", espeta Valerio Cochi, que se manifiesta con sus compañeros, también equipados con casco amarillo de obrero y banderas italianas. "Todo el mundo se preocupa por conservar la memoria del pasado y a nadie le importa el presente". Le da la razón Antonio Spagnoletto, que tiene dos puestos de camisetas I love Roma, estatuillas de centuriones y papas, coliseos y lobas en miniatura y cosas por el estilo: "Debemos respetar a los antiguos pero tampoco machacar a los modernos", glosa el vendedor, de 41 años, 20 en ese cruce esperando turistas. Le preocupa que el recorte le cause problemas cuando abre y cierra los puestos y transporte sus herramientas de trabajo.
En el folleto que publicitaba su campaña, Legambiente citaba a Fermín Garzón, que, admirando el Coliseo, le comenta a Petra Delicado: "Esta es la historia en directo. Es como volver atrás en los siglos. No entiendo cómo permiten circular a los coches alrededor de una joya similar". Los habitantes y trabajadores de la zona se echan a reír escuchando la cita de la novela de Alicia Giménez-Bartlett. Los romanos tienen preocupaciones menos estéticas y más pragmáticas. "Para cerrar el tráfico van a quitar plazas de aparcamiento. ¿Me dice dónde carajo dejo el coche?", dice Paola Cristofani, que vive al principio de la calle Labicana y señala un Fiat Panda con dos sillones para bebé montados atrás. "El problema es que no hay un plan orgánico que nos dé alternativas. Si no, estaríamos encantados", le da la razón un anciano.
Para iniciar el evento, se han organizado fiestas y hasta emitido un sello postal. Cuando se acallen el bombo y el platillo, habrá que ver si la más delicada operación del excirujano Marino aguanta la prueba práctica. Por suerte, es agosto. A los romanos no le gustan las revoluciones. Pero sí les gusta irse de vacaciones.
elPais.com

lunes, 15 de julio de 2013

La Calzada Romana de Medina Sidonia

La gran cantidad de hallazgos arqueológicos que se han venido produciendo a lo largo de los siglos en Medina Sidonia, así como las excavaciones sistemáticas realizadas en los últimos años, nos descubren que la ciudad romana que se levantó en este cerro hace más de dos mil años, llamada ASIDO CAESARINA, alcanzó un esplendor urbanístico extraordinario, acorde con su estatus jurídico como Colonia de Derecho Romano.
La verdadera dimensión del urbanismo asidonense en la antigüedad está presente en las obras públicas hasta ahora localizadas, de las que es ejemplo singular este tramo de vía romana descubierta en 1997 y que discurre en parte a cuatro metros por debajo de la calle Álamo.
Construida con grandes losas de piedra, se compone de dos aceras, y una calzada que tiene cinco metros de ancho, capaz de permitir el paso de dos vehículos a la vez.
A lo largo de la línea central de la calle, por debajo del enlosado, se halla una cloaca de casi un metro de altura, que canalizaba las aguas de lluvias y las residuales de edificios y fuentes de la ciudad.
Se han encontrado también un par de tableros de juego grabados sobre las losas de una de las aceras, a los que eran muy aficionados tanto niños como adultos romanos.
Con la puesta en valor de este lugar, no sólo se ha dado un importante paso en el conocimiento histórico y urbanístico de la Medina Sidonia antigua, sino que también se ha acondicionado un espacio cultural que puede ser disfrutado por el público.