jueves, 21 de marzo de 2013

De excavaciones al desierto egipcio con un especialista en peces

La misión catalana en Oxirrinco investigará el misterio de los mil pescados

Aunque la vieja ciudad perdida de Oxirrinco se encuentra cerca de un brazo del Nilo, el Bahr Yusuf, el lugar ha sido invadido por el desierto. Así que resultó una sorpresa cuando el año pasado la misión egiptológica catalana que investiga y excava el yacimiento, 200 kilómetros al sur de El Cairo, halló bajo la arena los esqueletos de 1.300 peces, apilados en capas separadas por hojas vegetales. Es probable que esos peces sean más que pescado y tengan un sentido religioso o pertenezcan a un ritual funerario. Al cabo, la grecorromana Oxirrinco (la vieja ciudad faraónica de Per-Medyed) era la ciudad del pez oxirrhynco (Mormyrus oxyrhyncus o Pez Elefante, denominado por los egipcios Hat), el pez sagrado que se tragó el pene de Osiris. El pez era tabú e incluso parece que los oxirrinquitas (!) no comían nada obtenido con caña por si un pez sagrado había rozado el anzuelo.

Para tratar de resolver el misterio de los peces, la misión catalana, de la Universidad de Barcelona (UB), que parte mañana hacia Oxirrinco (hasta el 20 de abril) llevará con ella a un científico belga, Wim Van Wanner, especialista en peces antiguos (sí, hay profesiones notables).

"No había más remedio", suspira el director de la misión, Josep Padró, "porque ninguno de nosotros sabe de fauna del Nilo y todo lo que podíamos hacer eran conjeturas". Padró ríe al recordar la cara que puso Van Wanner cuando le dijeron cuántos peces habían encontrado. "Él pensaba que hablábamos de media docena, así que al decirle que eran 1.300...". El egiptólogo explica que hay grandes, medianos y pequeños (esperemos que no pezqueñines). El belga es un paleontólogo o más precisamente paleoictólogo del Museo de Historia Natural de Bruselas. A ver si aclara si los dichosos peces son oxirrincos. "Es difícil", reflexiona Padró, "en la iconografía los identificas, pero con las espinas resulta fácil meter la pata".

Aparte de tratar de resolver la incógnita que plantean los peces y continuar la excavación del sector en que han aparecido —y que puede arrojar más sorpresas: los peces pueden ser la ofrenda de un gran enterramiento—, el otro gran objetivo de la campaña es la recuperación de lo que parece ser una vía procesional porticada que atraviesa la necrópolis y que fue hallada también la pasada temporada. La vía, del río al desierto, conduce hasta el Osireion, el templo funerario excavado por la misión desde hace años. Para dilucidar las características de la vía se contará con la colaboración de un equipo especializado en fotografía aérea. "Excavar es muy lento y las fotografías nos darán mucha información sin necesidad de hacerlo".

De la situación en Egipto, Padró explica que al sur de El Cairo todo está tranquilo. "Si no vas a buscar las bofetadas no te las encuentras", añade. "Es cierto", admite, "que la seguridad ha disminuido, pero las misiones están trabajando sin problemas". El quebradero de cabeza, subraya Padró, ha sido conseguir dinero. "La misión de Oxirrinco es de las afectadas por la decisión de Ministerio de Hacienda de denegar subvenciones otorgadas por el de Cultura a los proyectos de arqueología internacional de las comunidades que incumplen los objetivos de contención del déficit. Aun así hemos podido tirar adelante la 21ª campaña gracias a las aportaciones de la Sociedad Catalana de Egiptología, la UB y la Universidad de Montpellier".

¿Hay expectativas de encontrar momias? "¿En Oxirrinco? ¡Siempre salen!".





Enviado desde el iPhone de Carlos Lozano

Nuevos huevos de dinosaurio hallados en Lleida

El análisis de los estratos de Coll de Nargó eleva a cuatro los saurópodos que utilizaron la zona para nidificar hace 70 millones de años.

El análisis de los restos de huevos de dinosaurios encontrados en el rico yacimiento de Coll de Nargó, en Lleida, ha ampliado el número de especies conocidas que habitaban esa zona hace más de 65 millones de años.

"En el yacimiento se habían encontrado de forma abundante restos de cáscaras, huevos y nidos atribuidos a dinosaurios, y más concretamente a los saurópodos. Hasta la fecha, solo se había reconocido un tipo de huevo de dinosaurio (ooespecie) en esta zona, el correspondiente al dinosaurio Megaloolithus siruguei. Después de analizar más de 25 estratos a lo largo de la formación Tremp, se ha podido identificar un mínimo de cuatro tipos distintos, correspondientes a las especies Cairanoolithus roussetensis, Megaloolithus aureliensis, Megaloolithus siruguei y Megaloolithus baghensis", ha declarado a SINC Albert García Sellés, del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, autor principal de un estudio que publica la revista Cretaceous Research.

Uno de los principales problemas que se encuentran los paleontólogos al estudiar los restos fósiles es determinar la edad de los sedimentos que los contienen. En este caso, los huevos han permitido datar la formación. "Gracias a la asociación de ooespecies encontradas en Coll de Nargó se ha podido establecer que este yacimiento tiene una edad comprendida entre 71 y 67 millones de años", asegura el experto.

Es especialmente relevante que se hayan encontrado fósiles de Cairanoolithus en esta zona, ya que son los primeros restos de este dinosaurios localizados en la península Ibérica. Hasta ahora solo se había hallado en el sur de Francia, informa la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

Según García Sellés, este descubrimiento constituye una nueva prueba de la conexión entre las faunas de dinosaurios de Francia y la península Ibérica hace unos 70 millones de años.

Por otro lado, el hecho de encontrar más de 25 niveles estratigráficos con huevos y nidos es una clara evidencia de que estos grandes dinosaurios herbívoros utilizaron la zona de Coll de Nargó como área de nidificación durante varios millones de años.

"Tal recurrencia de nidos no se había encontrado nunca. Es más, la presencia de varias ooespecies en un mismo nivel indica que distintos tipos de dinosaurios compartieron esta misma zona de nidificación", concluye el científico.





Enviado desde el iPhone de Carlos Lozano

Descubierta una mina de oro romana

El yacimiento puede llegar a ocupar 150 hectáreas. Es el primero de estas características que aparece en A Mariña.

Las jornadas micológicas dan a veces frutos inesperados. Sobre todo cuando el amante de las setas sabe leer los mensajes ocultos bajo los montones de piedras y las formas onduladas del terreno, que no acostumbran ser caprichosas. En A Mariña coincide que hay varios de estos aficionados al níscalo y el cantarelo que además son capaces de emocionarse ante un petroglifo, una mámoa o lo que podría parecer el parapeto de un castro.

La última vez, en Foz, cesta de mimbre en mano, lo que creyeron toparse dos de estos vecinos de la comarca lucense fue precisamente eso, un parapeto y el consiguiente foso. Pero pasó que después de este foso se levantaba otro parapeto, seguido nuevamente de un foso, y de otro parapeto y otro foso. Parecía una sucesión eterna. La fortificación semejaba excesiva, imposible, y entonces Manuel Miranda, que era precisamente uno de los dos colectores de setas, se llevó la duda a casa tras la excursión. Y no se le ocurrió mejor cosa, a quien también ejerce de portavoz del colectivo Mariñapatrimonio, que empezar a despejar su intriga repasando la toponimia de la zona.

Rego Grande, Pozo Mouro, Quebradoiro, Cal, Furada, Piego, Meixador, por la banda de Foz. Lagoa, Covas y Carral, ya al otro lado del límite municipal, en el ayuntamiento de Barreiros. "Nos dimos cuenta de que muchas de estas palabras hacían referencia al agua, a las conducciones, a los pozos, y que eso tenía que indicar algo", explica Miranda. "Cal es canal; Piego es piélago, que en castellano tiene también la acepción de estanque; Meixador es, según algunos estudiosos de la toponimia, un lugar por donde se vierte agua; Carral es, entre otras cosas, un lugar con surcos que recuerdan el rastro de las ruedas de los carros".

Los miembros de Mariñapatrimonio, un grupo que en el último lustro ha informado a la Xunta de numerosos hallazgos arqueológicos que nadie antes había identificado, comprobaron que aquella extraña estructura de fosos y parapetos encontrada en el lugar de A Espiñeira (Foz) tenía su continuidad en la vecina zona de As Covas, al borde de la ría, en Barreiros. Y descubrieron otros signos, como unos montículos de cantos rodados que bien podían ser murias, las escombreras que dejaban a su paso los romanos después de explotar una mina. Las fotos aéreas que consultaron en Internet no ayudaban mucho. La zona está repoblada con pinos y eucaliptos que apenas dejan ver el suelo desde el cielo. Hasta que, buscando con paciencia, se toparon con imágenes en blanco y negro, del año 56. Ahí la vegetación todavía no había crecido, y el terreno aparecía dibujado de surcos que desembocaban en otros canales más grandes, ladera abajo.

Por entonces, y ya con la sospecha de que aquello se trataba de una mina, habían telefoneado al arqueólogo Santiago Ferrer, uno de los mayores expertos gallegos en yacimientos romanos, que dirige en Bande la excavación del campamento militar de Aquis Querquennis siempre que lo permite el nivel de las aguas (las ruinas duermen buena parte del año sumergidas en el embalse de As Conchas). Según Miranda, cuando le enviaron la vieja foto aérea, la respuesta de Ferrer fue rotunda. No cabía duda de que se trataba de una mina de oro romana, con canales, balsas y depósitos para el lavado y la decantación del mineral. Nadie antes había sospechado que en A Mariña se hubiese extraído oro. Es la primera mina que aparece, y según Mariñapatrimonio, a juzgar por las estampas aéreas, podría alcanzar unas dimensiones enormes: 150 hectáreas de terreno repartidas entre Foz (50 hectáreas) y Barreiros (unas 100). Efectivamente, si así fuese, se trataría del aurífero romano más grande de Galicia, y el único conocido que lavaría el metal precioso no en dirección a un río, sino a una ría.

Pero el arqueólogo, que visitó el lugar con miembros de Mariñapatrimonio y el alcalde de Foz, es cauteloso. Según él, lo que de momento se puede decir de este yacimiento es que se encuentra en buen estado de conservación y que es "novedoso", porque "nadie imaginaba que pudiera existir". Miranda añade que esta mina, "una obra de ingeniería bestial", podría explicar la abundancia de castros en la zona. Alrededor hay registrados 20 asentamientos que pudieron haber surgido para alimentar de mano de obra el filón. Se supone que los técnicos que dirigieron la construcción del complejo sistema de canales y compuertas eran ingenieros de la Legio VII Gemina, es decir, de León. La mina era propiedad de Roma, y los pobladores castrexos pagaban los impuestos al Imperio con su trabajo y las pepitas de oro que con él obtenían.

La actividad pudo llegar a extenderse, como en el resto de las minas romanas, del siglo I al III. "Entonces, todas se abandonaron", ilustra Santiago Ferrer. "Se cree que en algún momento se dio una fluctuación en el precio del mineral. Bajó mucho y ya no interesaba... No, no fue porque se acabase el oro. El oro todavía sigue estando".

 





Enviado desde el iPhone de Carlos Lozano

sábado, 9 de marzo de 2013

Parque Arqueológico de Segóbriga

Segóbriga es el más claro ejemplo de la progresión social y del desarrollo urbano en la Meseta sur en época romana. Citada en las fuentes antiguas en el marco de las guerras de los siglos II y I a.C. y definida por Plinio como extremo de la Celtiberia, las evidencias de su etapa prerromana son muy débiles y se reducen a algunos objetos descubiertos en contextos arqueológicos posteriores y a unas pocas monedas.

Las referencias de Plinio a la riqueza de sus minas de lapis specularis, el yeso cristalizado que serviría como cristal de ventana para las viviendas modestas y que permitía decorar estancias en celebraciones y días señalados, deja entrever que la vida de la ciudad y sus transformaciones tuvieron mucho que ver con el rendimiento de estas explotaciones.

La minería y la explotación agrícola de la periferia debieron ser los motores principales del crecimiento y desarrollo monumental de Segóbriga, que llegó a albergar un teatro, un anfiteatro, unas grandes termas públicas, una basílica, templos, mercados, etc., hasta convertirse en el más importante centro urbano de la Meseta meridional y punto de referencia para la vida urbana al modo romano en estas tierras.



CldiPad